Ceramida
Ceramida

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DESCRIPCIÓN

Los adultos presentan cierta variabilidad morfológica según la zona o incluso foco del que procedan. De esta forma su coloración puede variar desde pajiza hasta castaño oscura casi negra. Su tamaño oscila entre 1.6 y 1.9 cm. de longitud.

En el macho destacan sus antenas en forma de maza laminada. La hembra es más pesada, carece de alas posteriores, membranosas, y presenta el tercer par de patas muy robusto.

Las larvas, blancas y bastante estilizadas, presentan gran agilidad y agresividad cuando se las manipula. Alcanzan los 4 cm en su máximo desarrollo y a simple vista en el raster se aprecian dos líneas arqueadas (“cejas”) muy características. El huevo casi esférico, 1.8×1.5 mm, es de color blanco.

CICLO BIOLÓGICO

Ceramida Ciclo Biológico
Ceramida Ciclo Biológico

Al igual que en la morfología, existen ciertas diferencias en el comportamiento de los adultos de los diferentes núcleos de población.
Los vuelos de apareamiento se producen a lo largo del otoño coincidiendo con periodos de lluvia, por breves que éstos sean, incluso rociadas.
Las hembras fecundadas aguardan enterradas hasta la primavera para efectuar la puesta. Ésta se realiza entre los 40 y 70 cm de profundidad. La nascencia tiene lugar durante el mes de mayo y las larvas neonatas se dirigen progresivamente a las raicillas finas para alimentarse. A lo largo de su vida realizan frecuentes desplazamientos por todo el sistema radicular y siguiendo el perfil de humedad.
A finales de verano las larvas de máximo desarrollo, nacidas 3 años atrás, profundizan hasta un metro o más, enterrándose en una cavidad terrosa donde se desarrolla el estado de pupa.
Los adultos que provienen de estas pupas aguardan enterrados a que lleguen las condiciones otoñales para salir al exterior y aparearse.

DAÑOS

La carencia de plantas espontáneas durante gran parte del año, en el tipo de parcelas estudiadas, hace que las larvas se alimenten con exclusividad de las raíces del olivo y originan unos daños en el sistema radicular proporcionales al nivel de la población. En casos extremos llegan a provocar la muerte del árbol.

ESTRATEGIA DE LUCHA

Los hábitos de los adultos hacen muy difícil la lucha contra ellos, debiendo actuarse contra las larvas. La distribución de éstas en el terreno, tanto en extensión como en profundidad, colonizando gran parte del sistema radicular, dificulta la lucha química. No es fácil incorporar los productos fitosanitarios al suelo, por lo que su eficacia no suele ser alta y hay que aprovechar los momentos en que las larvas son más sensibles y están más superficiales. Este momento se sitúa en nuestra zona en el mes de junio, con presencia de larvas recién nacidas, siempre que el suelo no esté saturado de humedad. La aplicación del insecticida debe realizarse preferentemente incorporándolo al agua de riego. En el caso de plantones nuevos se recomienda realizar un alcorque y aplicar el producto, regando a continuación y a las 24 horas.
En caso de recurrir a los tratamientos químicos, se utilizarán las materias activas autorizadas.