DESCRIPCIÓN
En nuestra zona hemos encontrado cuatro especies de eriófidos, destacando por su severidad Aceria oleae (Nal.).
Las otras especies han sido Aculus olearius (Castagnoli), Oxycenus maxwelli (Keifer), y Ditrymacus athiasellus (Keifer). Su forma y tamaño son similares, vermiformes, anillados y muy pequeños, necesitándose muchos aumentos para verlos, ya que miden 0,1 – 0,35 mm de longitud. Tienen tan sólo dos pares de patas delanteras y sus colores son normalmente claros, entre blanco y anaranjado.
Los huevos, rosados, ovalados tienen un tamaño de 0.3 x 0.8 mm. (una hembra puede poner de 1.000-2.000 huevos). De ellos salen las larvas de primera edad de color pardo claro que en un principio son móviles pero que acaban fijándose. En la segunda edad larvaria empieza a notarse la quilla longitudinal, siendo de aspecto parecido a la anterior.
Las ninfas tienen ya color terroso con la quilla longitudinal bien marcada y comienzan a verse las dos transversales.
CICLO BIOLÓGICO
Su actividad se centra en los periodos de primavera y otoño, detectándose la máxima virulencia en mayo. Estos periodos coinciden con las épocas de máximo crecimiento vegetativo del olivo, ya que prefieren para su alimentación tejidos muy tiernos. Los focos quedan distribuidos a lo largo de los diferentes pisos de hojas que se han desarrollado en esa etapa de crecimiento. Las colonias se forman en este periodo situándose en el haz y envés de las hojas jóvenes y las yemas.
La floración es un momento crucial ya que en esta época forman colonias en los ramilletes florales produciendo las posteriores deformaciones en los frutos. A partir de junio las poblaciones descienden de forma acusada, para en otoño volver a aumentar, pero normalmente ya con menor intensidad. Con la llegada del invierno la población baja de forma notable, apareciendo sólo esporádicamente individuos en las yemas, que son los que posteriormente, en primavera, originarán las nuevas colonias.
Las temperaturas extremas, provocan descensos en los niveles de población, habiéndose observado también que fuertes lluvias reducen las poblaciones.
DAÑOS
En plantas de vivero y árboles jóvenes producen deformaciones de hojas y aborto de yemas, con el consiguiente retraso de crecimiento y la deformación de la planta que originan. En árboles en producción provoca la deformación de los frutos, abultamientos y depresiones de forma variable en su superficie, que tan sólo han de tenerse en cuenta si la aceituna se destina a verdeo.
ESTRATEGIA DE LUCHA
Es muy importante el control exhaustivo del material de vivero. Debe evitarse introducir en las nuevas plantaciones material vegetal con eriófidos. Si a pesar de ello aparecen síntomas virulentos, debe intervenirse químicamente tratando durante las etapas de crecimiento tanto primaveral, generalmente en marzo, como en otoño.
En árboles en producción sólo debería tratarse en el caso de olivar de verdeo, siempre que durante la campaña anterior haya habido deformaciones en frutos que hubieran producido pérdidas económicas o daños de entidad. En este caso se intervendría durante la floración para controlar las poblaciones antes de que causen las deformaciones.
Esta plaga a menudo se controla indirectamente con tratamientos dirigidos contra otras plagas como Palpita unionalis o Prays oleae. En cualquier caso deben equilibrarse las prácticas agronómicas, en especial evitando los excesos de abono nitrogenado y de riego, también se observa que el empleo de productos piretroides contra otras plagas del olivo, potencia las poblaciones de estos ácaros.
Se han detectado enemigos naturales, especialmente fitoseidos (Typhlodromus sp. y Neoseiulus californicus) y estigmeidos (Zetzellia sp.).
En caso de recurrir a los tratamientos químicos, se utilizarán las materias activas autorizadas.